Messi y sus problemas con Hacienda

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El pasado 8 de junio, dos días después de que el F.C. Barcelona ganase en Berlín su quinta Copa de Europa, se dictaba el auto, aunque en la prensa no se recogía hasta el 10 del mismo mes, por el que la Audiencia provincial de Barcelona desestimaba el recurso de apelación presentado por la defensa de Messi, al que se adhería el Ministerio Público, contra la resolución del juzgado de instrucción nº3 de Gavá [Enlace al auto]. En dicha resolución, el juzgado catalán decretaba la apertura de juicio oral contra Messi y su padre por la presunta defraudación de 4,1 millones de euros entre los años 2007 y 2009 a través de un entramado societario radicado en Belice, un paraíso fiscal.

La defensa del jugador argentino, así como el Ministerio Público, aducían, en oposición al criterio de la Abogacía del Estado, representante de la Hacienda Pública, que la apertura del juicio oral no procedía, solicitando el sobreseimiento libre, porque no hay dolo en la actuación del jugador por no tener éste conocimiento de que lo que hacía constituía un delito fiscal.

La Sala de la Audiencia, por boca de juez José Luis Ramírez Ortiz, ponente de esta resolución, «estima que se ha reunido base acreditativa suficiente para que la acusación pueda interesar la apertura del juicio oral», por lo que el hecho de si Messi tenía conocimiento o no de lo que hacía es algo que tendrá que ser resuelto en el correspondiente proceso penal.

En dicho proceso, la defensa del astro sudamericano tendrá que hacer ver que lo dicho hasta ahora, que «jamás ha dedicado un minuto de su vida a leer, estudiar analizar el contenido documentario de los instrumentos contractuales y mercantiles que vehiculan la gestión jurídica de su riqueza», es cierto, y que, asimismo, ha sido siempre el padre el que se ha encargado de tales cuestiones.

Entre los hechos que la Sala destaca como indiciarios de la existencia de dolo por parte del acusado, se encuentran los siguientes:

  • El que, una vez alcanzada la mayoría de edad, Messi ratificara personalmente los contratos de cesión de sus derechos de imagen al entramado societario cuyo fin era que los ingresos derivados de dichos derechos acabaran en el paraíso fiscal de Belice.
  • Su condición de administrador y socio único de JENBRIL, S.A., sociedad radicada en Belice, condición a través de la que firmó varios contratos, algunos de los cuales fueron ratificados, además, a título personal.
  • Que dispusiera, como corresponde a su cargo, de firma autorizada en la cuenta abierta de la sociedad beliceña en ANDBANK.

A este respecto es muy interesante reproducir de manera íntegra los elementos de sospecha reseñados en la resolución de apertura de juicio oral y que en ésta, de desestimación del recurso de apelación, se detallan así:

«La constitución de una sociedad de la que el Sr. Messi Cuccittini (Messi) era único socio y administrador, con domicilio en paraíso fiscal, que, a su vez, encomendaba a otras, ubicadas en jurisdicciones de conveniencia, la prestación de servicios relativos a la conclusión de contratos de patrocinio, esponsorización y merchandising, quienes contrataba con las empresas pagadoras, debiendo intervenir, en ocasiones, Messi, en los mismos contratos en la doble condición administrador y jugador. El dominio sobre la mercantil JENBRIL, S.A., la citada doble condición o el hecho de que los pagos los recibieran las sociedades ubicadas en el Reino Unido o Suiza debían despertar la duda en Messi sobre si los ingresos eran transparentes o no para la Hacienda Pública española.»

La Sala, respondiendo a la argumentación de la defensa y del Ministerio Público de que estos hechos son insuficientes para demostrar que Messi conocía el alcance de lo que firmaba, aduce que, «si bien es comprensible que un jugador no esté al tanto de los pormenores de la gestión de un patrimonio millonario, para lo que se provee de asesores, en este caso había datos, al menos a los efectos que nos ocupan, para afirmar la existencia de una sospecha seria sobre la existencia de la deuda tributaria».

De igual manera, los jueces conceden que en alguna ocasión pueda firmarse un documento sin analizarlo detenidamente, pero que «hacerlo de modo sistemático cuando se es consciente de ser titular de un enorme patrimonio cuyos ingresos provienen (…) de la actividad que realiza en un club de fútbol radicado en territorio español, sujetos, por tanto, a tributación en España, y hacerlo, además, como administrador de una empresa radicada en un paraíso fiscal, denota la indiferencia hacia la posibilidad del fraude fiscal. La singularidad del caso, en lo que tanto la defensa como el Ministerio Público parecen fundar la pretensión, nada habitual en la praxis, de exoneración de responsabilidad con efectos de cosa juzgada (se solicita el sobreseimiento libre), radica en el hecho de que el padre del apelante y coimputado ha asumido la total responsabilidad, afirmando que su hijo no estaba al corriente de sus gestiones. Pero esta hipótesis (…) no excluye necesariamente el hecho de que el apelante pudiera haber advertido la irregularidad de los contratos que firmaba y de las declaraciones en las que omitía los ingresos sujetos a tributación.»

El auto de desestimación del recurso presentado por la defensa de Messi acaba con una consideración, basada en la experiencia y en la lógica, bastante demoledora. Así, sostiene que «no es regular ni habitual en la relación entre un padre y un hijo (si ésta es buena, y no hay motivo para estimar lo contrario en el presente caso) que el primero emprenda conscientemente acciones que puedan perjudicar al segundo, determinantes eventualmente de la imputación de hechos delictivos, sin consultarle o explicarle, aún de modo sucinto, el marco general y los riesgos que pueden derivarse.»


* En la fecha en que este post ha sido escrito no hay día aún para la celebración del juicio.

* Ver la infografía del artículo de El País enlazada al final del primer párrafo de este post. Muy interesante.