¿Nos van a cobrar dos comisiones en los cajeros? No. Una explicación

Desde que Caixabank decidiera cobrar los famosos dos euros a cada usuario de otra entidad de crédito por usar los cajeros de su red, el revuelo organizado en torno a este asunto ha ido creciendo exponencialmente con el paso de los días. Como consecuencia de esta medida, aquellos usuarios que sacaran dinero en los cajeros de dicha entidad debían abonar dos comisiones, una a Caixabank (propieataria del cajero) y otra a su entidad, dado que ésta solía repercutír a sus clientes la comisión que los bancos propietarios de los cajeros cobraban a las entidades emisoras de las tarjetas. Esta última era la retribución habitual hasta ahora y la de la entidad catalana se añadía, para los usuarios, a la anterior. Conviene precisar, no obstante, que Caixabank, al tiempo que introdujo la nueva comisión, dejó de cobrar la anterior a la entidad emisora de la tarjeta.

Dado el revuelo, el Ministerio de Economía y Competitividad decidió intervenir con el objetivo, apuntado así en el BOE del 3 de octubre, de, entre otras cosas, «trasladar certidumbre a los ciudadanos y garantizar el principio de seguridad jurídica». Por ello, en el Real Decreto-ley 11/2015, emanado del Consejo de Ministros del viernes anterior a su publicación en el BOE, se reglamenta que sea la comisión habitual, la cobrada por la entidad emisora de la tarjeta, la que quede como única comisión aplicable al ususario del cajero, obligando a Caixabank a dejar de cobrar la nueva comisión y, de paso, cerrando la puerta a aquellas entidades que ya valoraban la posibilidad de imitar a la catalana.

El Real Decreto-ley regula, asimismo, las cantidades que la entidad emisora de la tarjeta puede cobrar al usuario del cajero por la retirada de efectivo, que no podrán superar, en ningún caso, las que la entidad propietaria del cajero cobre a la entidad emisora de la tarjeta. El importe entre entidades podrá ser acordado entre las mismas y, en asuencia de acuerdo, será la entidad propietaria del cajero la que determine este precio, no pudiendo ésta discriminar por entidades emisoras de tarjetas ni por lugar donde la retirada de efetivo tenga lugar.

¿Qué es la SEPA?

SEPA

Durante las últimas semanas hemos estado viendo en los medios muchas referencias a algo denominado SEPA, que sabemos tiene que ver con los bancos, aunque no si nos afecta o si sólo lo hace a los que tiene productos financieros complejos o de riesgo. Pues bien, la SEPA nos afecta a todos, pero es muy sencilla de enteder.

Empecemos diciendo que SEPA es el acrónimo en inglés de la Zona Única de Pagos en Euros, la cual comprende los 28 estados miembros de la UE, así como Islandia, Liechtestein, Noruega, Mónaco, San Marino y Suiza. Dentro de esta área, los ciudadanos, empresas y demás agentes económicos pueden efecutar y recibir pagos en euros con los mismos derechos y obligaciones con que lo venían realizando hasta ahora dentro del propio país. Es decir, que un español que tiene una cuenta en una sucursal en un banco de, por ejemplo, Madrid, podrá efectuar y recibir pagos de la misma manera con una cuenta que se encuentre en Barcelona que con una que haya sido abierta en un banco de Berlín.

Área SEPA

Área SEPA

Los instrumentos que incialmente se incorporan a la zona SEPA son las transferencias y los adeudos directos (más conocidos como domiciliaciones). Asimismo, las tarjetas podrán utilizarse para pagar y disponer de efectivo en todo el área SEPA con la misma facilidad con la que las usamos dentro de nuestras fronteras.

Las cuentas del área SEPA se identifican a través del IBAN, que sustituye al hasta ahora habitual número de cuenta constituido por 20 dígitos númericos (CCC). No obstante, el asunto no cambia demasiado para los clientes con cuentas en España, pues este código IBAN se conforma de los anteriormente citados 20 dígitos, más cuatro que los anteceden, dos de los cuales identifican la cuenta como española con las letras E y S. Ejemplo inventado: ES55 2038 5543 55 5464567895.

Esta nueva normativa, a través de la que podemos realizar con toda normalidad operaciones bancarias en los 34 países que integran la zona SEPA, se ha empezado a implantar desde el 1 de febrero de 2014 y supone un nuevo paso hacia una más completa unión monetaria. La Comisión Europea ha establecido, no obstante, un prudente período de adaptación, que en el caso de España es el siguiente: hasta el 18 de marzo para las transferencias y hasta el 10 de junio para las domiciliaciones. Es decir, a partir de estas fechas, para hacer una transferencia y domiciliar o girar recibos, ya sea dentro del territorio nacional o a cualquier de los países integrantes de dicha zona, será obligatorio el uso del IBAN completo y no sólo del número de 20 dígitos que veníamos usando hasta ahora. No obstante, las entidades financieras afectadas realizarán con toda seguridad la migración a este nuevo sistema antes de las fechas límite enunciadas. Por ello, es recomendable consultar con la entidad bancaria donde tengamos la cuenta (o cuentas) para que nos informen si nos afecta la medida y de qué manera lo hace.