El Decreto que (casi) paralizó la Liga. La verdad

Rueda de Prensa - AFE

La aprobación por parte del Gobierno del Decreto sobre la venta centralizada de los derechos televisivos de los clubes de fútbol en España ha desatado la polémica, al ser el origen de la huelga de futbolistas que puso en peligro la disputa de las dos últimas jornadas de la Liga 2014/2015 en primera y segunda división. Pero, ¿qué dice el Decreto y cuáles son los motivos por los que AFE y RFEF han mostrado su total disconformidad? ¿Por qué no ha tenido lugar finalmente la huelga?

Lo que dice el Real Decreto sobre la venta centralizada de los derechos televisivos

El Real Decreto-Ley 5/2015, de 30 de Abril —que, todo sea dicho, fue solicitado de manera conjunta al Gobierno por la RFEF y la LFP, ahora enfrentados— es una norma por la que se obliga a los clubes profesiones de fútbol que desarrollan su actividad en España a negociar de manera conjunta la venta de sus derechos televisivos. Asimismo, el Decreto dispone la manera en que los ingresos que se deriven de esa venta han de ser repartidos. Así, una vez se hayan obtenido dichos ingresos, que se estima se incrementarán desde los 750 – 850 millones de euros, que los clubes ingresan globalmente en la actualidad, a 1.000 – 1.500 millones, se repartirán entre los clubes de primera y segunda división a razón del 90 % para los primeros y del 10 % para los segundos.

Los equipos de primera división se repartirán el 50 % de lo que les toque equitativamente entre todos. El 25 % se repartirá en función de los resultados de las últimas cinco temporadas y el último 25 % se repartirá atendiendo al criterio de «notoriedad» o de «implantación social», que responde a elementos tan variopintos como la popularidad del club en las encuestas que realiza el CIS o los importes recaudados por taquillaje, abonados y cuotas de socio.

Dentro de esta distribución, merece especial atención el 25 % que se repartirá atendiendo a los resultados de las últimas cinco temporadas. Para establecer lo que cada club cobrará, las cinco temporadas se ponderarán de la siguiente manera: la última, el 35 %; la penúltima, el 20 %; y cada una de las restantes tres temporadas, el 15 %. En función de ello, se elaborará una clasificación de los 20 equipos que en cada momento compongan la primera división y se repartirán el dinero como queda reflejado en la siguiente tabla:

Tabla Reparto 1-25 % Primera

Entre los clubes de segunda, el 70 % se repartirá a partes iguales entre todos, el 15 % atendiendo al resultado de la última temporada y el 15 % restante atendiendo al citado criterio de implantación social. Además, la RFEF cobrará el 2 % de todo lo ingresado (el 1 % le llegará vía LFP), un 1 % se utilizará para pagar la Seguridad Social de otros deportistas de alto nivel, el 0,5 % tendrá como destino la AFE, los clubes de 2ªB y el fútbol femenino y, finalmente, el 3,5 % será usado para ayudar a los equipos que desciendan de categoría. Serán los clubes los que se encarguen de proporcionar estos importes, de manera que aquellos que más ingresen serán los que más ayuden a financiarlos.

Es importante señalar que el Decreto establece seis años de «garantía en el nivel de ingresos». Así, durante este tiempo, ningún club puede cobrar por derechos televisivos menos de lo que cobraba en el año base, que se establece en la actual temporada. Si, por ventura, con la venta centralizada de los derechos se ingresara menos de la suma de lo que ahora cobran los clubes individualmente, todos los equipos verían reducidos sus ingresos y no se tendría en cuenta el sistema de reparto antes señalado. Si, por el contrario, la venta del paquete supusiera un aumento en el nivel global de ingresos, se realizaría el reparto, pero se modificaría puntualmente en aquellos casos, si los hubiera, en los que algún club ingresara menos de lo que ingresa a día de hoy.

¿Dónde está la polémica que ha llevado a la AFE y la RFEF a declarar la huelga?

El sindicato de los futbolistas, la AFE, es la que más dura se ha mostrado contra el Decreto. En boca de su presidente, Luis Rubiales, la AFE considera, por un lado, que el reparto del 90 – 10 % entre la primera y la segunda división es desproporcionado y llevará, inexorablemente, a que las diferencias salariales entre los jugadores de ambas divisiones se incrementen. Por otro lado, consideran que el 0,5 % que recibirán es insuficiente. Señalan que en países como Francia, ese porcentaje es del 1,5 % y que, además, no tienen que compartirlo con nadie más. Por último, la AFE estima que en el Decreto no se ha incluido a los trabajadores, los futbolistas, como acreedores preferentes en los casos en que la situación de los clubes sea de quiebra. La Seguridad Social y Hacienda, por el contrario, si son señalados en el Decreto como acreedores preferentes, lo que no es sino una consecuencia de la aplicación de las leyes tributarias vigentes en España.

El caso de la RFEF es algo más peculiar. Además de las reivindicaciones puramente económicas que se derivan de la aplicación del Decreto, parece que entre su presidente, Ángel María Villar, y el de la LFP, Javier Tebas, existe una animadversión que viene de lejos y que ha provocado que la RFEF no haya enviado siquiera un representante a ciertas reuniones en las que se ha debatido sobre el Decreto en cuestión. Una de estas reuniones fue, sin ir más lejos, el acto de conciliación que el miércoles 13 de mayo convocó el juez para resolver la situación. Por otro lado, Ángel María Villar tiene otro enfrentamiento con Miguel Cardenal, Secretario de Estado para el Deporte, pues ha excluido a la Federación del cobro del 4,55 % de la recaudación por Quinielas que antes sí cobraban. La RFEF considera, además, que el 2 % que el Decreto les otorga es a todas luces insuficiente. Consecuencia de todo ello, ambas organizaciones decretaron una huelga para las dos últimas jornadas de Liga, que, a la vista está, no se han llegado a producir. ¿Por qué? Lo vemos a continuación.

Cómo se resolvió la huelga

Ante la gravedad de los hechos, la LFP solicitó a la Audiencia Nacional las medidas cautelares oportunas para que la huelga, «ilegal» en palabras del propio Javier Tebas, no tuviera lugar. La Audiencia Nacional convocó entonces a las partes al acto de conciliación antes citado, sin que del mismo saliera solución o acuerdo alguno. La Audiencia, por lo tanto, se vio obligada a decidir entre declarar la huelga legal, confirmar la ilegalidad anunciada por Tebas o, que es lo que finalmente sucedió, estimar las medidas cautelares solicitadas por la LFP y dejar la resolución para «cuando se entre a conocer de la demanda principal».

Los dos principales motivos que han llevado a la Audiencia Nacional a tomar esa decisión han sido, por un lado, el «graven desorden organizativo» que la huelga causaría en caso llevarse a cabo y, por otro, que «algunos de los objetivos de la huelga podrían tener por finalidad la modificación del convenio colectivo vigente» entre la LFP y la AFE, lo que no está contemplado como un fin lícito en la norma que regula el derecho a huelga. La Audiencia Nacional se refiere, para ser más precisos, a que en el actual convenio colectivo, cuya vigencia expirará el 31 de diciembre de 2016, ya está regulado el fondo de garantía salarial y, de igual manera, está incluido el pacto, firmado en junio de 2014, por el que la LFP destinaría el 0,5 % de lo ingresado por la venta centralizada de los derechos de televisión de la manera que marca el Decreto, que entonces aún no estaba aprobado.

La Fórmula 1, ¿un espectáculo en peligro?

Portada

Dada la situación financiera de una gran parte de los equipos que componen la Fórmula 1, resulta complicado que este deporte siga existiendo tal y como lo conocemos hoy. Si, por ejemplo, en 1980 había quince escuderías en la parrilla, en la actualidad hay apenas diez. Y podrían ser incluso menos si finalmente prospera una de las ideas del propietario de este negocio, Bernie Ecclestone, consistente en reducir el número de escuderías a ocho, dejando, para compensar, que cada una de ellas participara con tres coches. Se trataría, en definitiva, de dejar en el negocio sólo aquellos equipos reconocidamente solventes y seguir el espectáculo de esta manera.

Empecemos, para abrir el análisis de la situación financiera de la Fórmula 1, por decir que el presupuesto mínimo con el que un equipo puede mantenerse mínimamente competitivo, no ya ganador, es de 100-150 millones de euros. Mantengamos esta cifra en la memoria para analizarla más adelante y ver cuántos equipos de la actual competición llegan a ella a través de los ingresos que este negocio factura. Veamos ahora de dónde salen los recursos de los que se nutre este espectáculo y de qué manera se reparten.

Las cifras: los ingresos y su reparto (datos de 2014)

Empezando por los ingresos, en el año 2014 la Fórmula 1 se embolsó la nada desdeñable cifra de 1.440 millones de euros. Por comparar, esta es la cantidad a la que espera poder llegar la LFP por la venta de los derechos televisivos de las liga españolas de primera y segunda división. Estos 1.440 millones se obtienen de la siguiente manera: 475 millones provienen de lo que pagan los promotores de las carreras y los circuitos; 466M€, de lo que pagan las televisiones por tener los derechos de retransmisión; 230M€, de la publicidad, sponsors, etc.; 79M€, de los hospitalities; 65M€ de las carreras de apoyo (GP2); y 144M€, cuya procedencia es distinta a las anteriores. Como vemos, la cifra de ingresos es, a priori, muy importante.

Pasemos ahora a la gestión de este dinero, al reparto. De los 1.440 millones recaudados, la cantidad se divide en dos. De los primero 720 millones, 520 se dedican a remunerar a Delta Topco, empresa de Ecclestone que gestiona la competición. De esta cantidad, la firma ha de deducir impuestos, gastos y, lógicamente, ha de sacar con qué retribuir a sus accionistas. Los otros 200 millones se reparten entre los equipos, pero no entre todos, sino sólo entre cinco de ellos (Ferrari, Red Bull, McLaren, Mercedes y Williams), que son aquellos a los que Ecclestone tuvo que premiar para que le garantizaran, por escrito, su permanencia en las parrillas hasta el año 2020. Estas primas se reparten entre estos cinco equipos en función de las clasificaciones del Mundial de Constructores de los años anteriores. Además, Ferrari, sólo por ser Ferrari, la enseña más mítica de toda la parrilla, tiene otro bonus adicional de 36 millones. De estos 200 millones también salen, finalmente, los 8 millones que Ecclestone reserva para los peores equipos y que en el año 2014 recibió íntegramente Marussia.

Los otros 720 millones (la segunda mitad de los 1.440 millones de los que hablábamos antes) de euros ya sí se reparten entre todos los equipos. O todavía no. Para ser exactos, se reparten entre los diez mejores equipos de la temporada anterior (2013), pues el resto de equipos por encima de la décima posición «sólo» reciben el bonus señalado al final del párrafo anterior. Así, la mitad de los 720 millones de euros, 341,6 millones, se reparten de forma equitativa entre las diez mejores escuderías del año 2013 a razón de 31,1 millones por equipo, y el resto, los otros 341,6 millones, se reparten en función del orden en que quedaran en la clasificación del mundial de constructores de 2013. Así, es lógico que la escudería que recibió la proporción más alta de esta parte del reparto sea Red Bull (65 millones de euros), por ser el equipo campeón en 2013, y que, por el contrario, el que menos dinero recibió sea Caterham, que percibió 13,6 millones de euros.

Las cantidades percibidas por cada escudería, de una manera ordenada y algo más clara, quedan detalladas en la siguiente tabla:

Tabla Reparto Ingresos

Comprobamos que sólo tres de los once equipos alcanzaron en 2014 la cifra de 100 millones de euros que dejábamos aparcada al principio y que, por lo tanto, las opciones de tener un coche ganador, o siquiera competitivo, en la parrilla se reducen mucho. Por debajo de esa cantidad, los equipos empiezan a tener dificultades incluso para sobrevivir, puesto que las fuentes de financiación alternativas a la propia competición son cada vez más escasas y menos generosas.

La falta de publicidad, un problema que va a más

Los patrocinadores, que hasta hace muy poco habían cubierto la mayor parte de los presupuestos de las escuderías, han ido desapareciendo paulatinamente de las carreras. Es raro ver grandes patrocinadores en los monoplazas y los equipos han de reunir una buena cantidad de pequeños sponsors para poder ir subsistiendo. En este sentido, es significativo que uno de los grandes, McLaren, no cuente con ningún patrocinador principal, y tanto el coche como los monos de los pilotos estén prácticamente inmaculados. Las tabaqueras, antaño dominadoras del patrocinio en todos los deportes del motor, tienen prohibido el acceso a esta publicidad desde hace ya años y ello ha supuesto un duro golpe para las finanzas de este espectáculo, haciendo a los equipos, especialmente los más pequeños, mucho más dependientes de los ingresos que el propio negocio facturaba.

En la actual temporada hay equipos que sobreviven cargando sobre sus espaldas una enorme deuda que no ha dejado de crecer desde hace ya mucho. Y las diferencias son cada vez mayores. Así, mientras la suspensión de pagos planea sobre equipos como Sauber o Manor (antigua Marussia), Ferrari tiene un presupuesto de 370 millones de euros, habiéndolo incluso incrementado en más de 100 millones con respecto al 2014. Los incrementos de personal y el acceso a una tecnología cada vez más moderna (y cara) son elementos indispensables para seguir siendo competitivos y ello eleva año tras año las necesidades financieras de los equipos. Solo la introducción, por ejemplo, de los motores híbridos provocó que el precio de los propulsores se multiplicara por tres con respecto a los anteriores.

Otra posible solución, también en la cabeza del dueño del espectáculo, Ecclestone, pasa por permitir equipos «low cost». Estos equipos, que se nutrirían de piezas y tecnología de años anteriores, lo que incluye el uso de motores no híbridos, podrían reducir sus presupuestos de una manera muy importante y, así, ser económicamente viables.

Como vemos, la situación es especialmente complicada para los equipos pequeños de la Fórmula 1, pero podría no serlo menos para los grandes, que necesitan de una parrilla nutrida de monoplazas para hacer de las carreras lo que siempre fueron: un espectáculo como pocos.

Las mayor parte de las cifras económicas de ingresos y su posterior reparto está extraídas de la web de El Mundo Deportivo (de aquí), que a su vez las extraen del blog de Joe Saward, periodista especializado en Fórmula 1.